ACOSO TEXTUAL
Paco Andrade
Paco Andrade
Imagínense la vergüenza que tiene que pasar cada poblador del municipio de Jiquipilas al tener como presidente municipal a un encubridor de un hijo que presuntamente pretendió asesinar a una persona al entrar a la cárcel municipal, ahora si que como Juan por su casa, y dispararle en un ojo.
El alcalde lo niega pero el parentesco consanguíneo no le permite dar tan siquiera una pizca de beneficio de la duda.
Y la vergüenza crece, porque el Congreso del Estado -por parte de la Comisión Permanente- resolvió otorgarle una licencia por noventa días a Niber López Hernandez, para separarse del cargo; obvio que los jiquipiltecos no quieren ni ver a Niber, el presidente municipal.













