viernes, 17 de abril de 2015

CARREREANDO LA CHULETA


ELLOS DICEN QUÉ ALEGRÍA, YO DIGO ¡QUÉ MIEDO!

Por Ronay González
Las gallinas que más escándalo hacen son las que menos ponen, pero a las que les encuentran primero el blanquillo. Creo que la nueva Ley será así, porque seguramente harán una gran alharaca, de las buenas, pescarán algún sindicato chiquito para que lo agarren de ejemplo y después será una más de las tantas leyes que tenemos.

El dictamen de la Ley General de Transparencia fue aprobado en lo general y lo particular por los diputados con 264 votos a favor, 68 en contra y una abstención, quedó exactamente igual a como se lo pasaron los senadores, ahora le toca al Ejecutivo su publicación, tan tan.

Una nueva ley que "establece los principios y reglas para garantizar el derecho de acceso a la información en posesión de cualquier autoridad", algo así como un mantra en el que nuestra mente debe de entender que los muchos problemas de corrupción de este país se solucionarán, como por arte de magia a partir de su promulgación.

Algunos diputados del PAN, PRD, Movimiento Ciudadano, Nueva Alianza y Morena, se sintieron “iluminados” y presentaron 36 reservas a diversos artículos del dictamen, sólo que pudo más el poder de la oscuridad y ninguna fue aprobada.

Con esta ley, partidos políticos, sindicatos y cualquier organismo que reciba recursos públicos deberá transparentar cómo los utilizan; los legisladores deberán hacer públicos los montos de sus dietas, prestaciones, comisiones, etcétera; no se podrá reservar información sobre violaciones graves a derechos humanos; y se creará el Sistema Nacional de Transparencia.

¡Gracias! padre eterno por darles a los legisladores semejante muestra de iluminación para que plasmaran una ley en donde se estipula lo que todos, pero todos, juraban estar haciendo. La veracidad de sus juramentos se puede constatar echándole un ojo a sus estilos de vida y los de su familia.

Estamos ante una ley que podría decirse “perfecta”, habrá que ver cómo funciona en la práctica porque en México estamos como el chucho de doña Mercedes, un perrito al que de cachorro le pegaban unas garrotizas marca diablo, entonces el pobre cuando levantaban un palo salía corriendo y chillando, pero ese mismo perro, cuando te le acercabas para acariciarlo te movía la cola, justo al tocarlo te ladraba y mordía.

El caso es que el confundido perro no le ladraba a los rateros pero sí a los de la casa. Espero que esta Ley no sea igual que ese perro, que no haga nada con los rateros y muerda muy feo a la sociedad.

Cambiando de chuleta, certificar a los concesionarios del transporte, es una medida que se está adoptando para lograr que ese sector, se actualice y sea generador de mejores servicios a los chiapanecos.

La certificación es buena, pues ganan los transportistas y ganan los usuarios, lo cual es necesario en un estado donde, históricamente el sector transportista venía siendo vilipendiado y olvidado por las autoridades. Es una medida que dar certeza jurídica, legal y moral a todos los chiapanecos.

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