Por. Pepe Figueroa
Con el atentado en el que perdiera la vida Ricardo Guzmán Romero alcalde de La Piedad, Michoacán suman 28 los presidentes municipales que han muerto en forma violenta en el sexenio panista, lo que quiere decir que "cuando veas las barbas de tu vecino pelar, pon las tuyas a remojar".
Mientras son peras o perones, los funcionarios de la PGR que investigan el hecho de sangre y las pesquisas que iniciaron las autoridades locales de procuración de justicia, lo cierto es que la sangre de los ediles ha corrido por calles y avenidas de diferentes municipios del país.
Sin embargo las cartas ya están sobre la mesa, el juego sucesorio ha comenzado, los presidentes municipales extraídos de diferentes partidos políticos, prácticamente están en la mira con el riesgo de ser desaparecidos por algunas razones que no quedan muy claras ante la opinión pública y que nos mueve a preguntar ¿Porqué a ellos?, estas sensibles bajas han generado un clima de indignación y de repudio porque la violencia se enseñorea en los pueblos dominados por caciques lugareños que realmente son el poder tras el trono.












