martes, 30 de septiembre de 2014

CARREREANDO LA CHULETA


INSERCIONES CONTRA EL HAMBRE

Por Ronay González

Aún desconociendo el dato en pesos y centavos, no es de genios imaginarse que una inserción en la revista National Geographic que circula en el país es bastante caro ¿les parece si lo cerramos en 200 mil pesos la página? Pudiera ser más, dudo que menos.

Hojeando dicha revista me encontré una megainserción de ¡ocho páginas! No era de la empresa del hombre más rico del mundo, ni de un banco, ni de una gran transnacional, no, era de los únicos que podrían pagar algo así: el gobierno federal, curiosamente a través de su Secretaría de Desarrollo Social, peor aún, para anunciar la Cruzada contra el Hambre.

En este chistecito se pudieron gastar fácilmente dos millones de pesos, porque no es sólo pagarle a la revista -eso sin contar que seguramente no es la única en donde circula su mini informe- hay que hacer fotografías de alta calidad y otros detallitos ¿para qué?

Le busco y le busco pero honestamente no encuentro una respuesta coherente. Digamos que es para informar ¿a quién? ¿los ciudadanos? Porque no sé si alguien les haya dicho a estos señores encargados de la política social que los ciudadanos a los que dicen querer decirles las maravillas de su estrategia no leen, así que esto sólo llegará a un pequeño círculo, de esa mínima parte, otra aún más pequeña lee esta revista en específico, y de ellos, tal vez un 1% se detendrá a leer lo que ahí pusieron, porque a lo mucho, por curiosidad, tal como lo hice, desplegarán todo ese acordeón que además luce extraño en la revista, y verán una que otra foto, sólo eso.

A propósito, se nota que no les gusta convivir con las personas que realmente viven en pobreza extrema, se nota que ni sus fotógrafos quieren ir, porque las lindas y redonditas caras sonrientes que publican son probablemente de beneficiados de Oportunidades, Progresa o como se llame, mismos que todos sabemos que no son los más pobres, por dos simples y sencillas razones: en donde viven los que realmente están en la miseria no hay centros de salud ni escuelas para cumplir con las “obligaciones” que se requiere para permanecer en el Programa. 

¿Qué de bueno obtiene el Programa o a los beneficiados este tipo de información? Porque al ser una estrategia social tan importante deberían de invertirse tooodos los recursos posibles en eso, en lograr que las personas no se mueran de hambre, que los niños tengan al menos una comida decente al día, lo demás no es sino vanagloria del Gobierno.

El día que hagan bien las cosas no van a necesitar pagar para que se sepan, las buenas noticias afortunadamente viajan igual de rápido que las malas, créanme que si realmente es tan bueno como dicen, si está evitando que las personas sigan sufriendo de hambre y desnutrición tendrán espacios gratis en los medios de comunicación del mundo entero.

Les doy un ejemplo, yo ni me había ocupado en lo que pasa en un país como Uruguay, pero después de saber lo que ha hecho y hace su presidente, lo que por supuesto no leí en una inserción pagada, primero fue por medios gratuitos y después por las notas de prestigiados medios, ahora resulta que me interesa, resulta que tiene los reflectores del mundo, por acciones tan arriesgadas y poco convencionales como la legalización de la marihuana, pero también por su austeridad.

Claro que a él si quiero conocerlo, me interesa saber qué piensa alguien que viaja por su país en un vochito sin guaruras, que vive en una casa creo que como la de mi mamá, que dona el 90% de su salario para causas de ayuda social, me intriga conocer cómo a pesar de la recesión en su país ha logrado elevar los niveles de salud, educativos, eso sí suena interesante; lo que diga la señora Robles con su bolsa de 30 mil pesos acerca de la pobreza o publique en inserciones en Nat Gio me parece intrascendente.

Ojalá pronto nos cansemos de este tipo de absurdos y en algún lado se reglamente el que la única publicidad que se puedan hacer los gobiernos sea la de boca en boca, de todas formas es la más efectiva y nos saldría menos caro.

Cambiando de chuleta, lamento profundamente el fallecimiento de la mamá de mi compañero del Diario del Sur, Adrián González, y no puedo más que reconocerle que como hijo ejemplar que es, siempre se mantuvo atento a los cuidados de su mamá. Adrián, amigo mío, comparto tu dolor, tu mamá ya estará en presencia del gran amigo que es Dios, y acá seguimos tus amigos, solo no estás.

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