jueves, 27 de enero de 2011

Para cuando despiertes Jorge…

Jorge, otra vez como hace siete años, voy a contarte una historia para que cuando despiertes, no estés tan perdido…
Por Carlos Morán

Sabrás Jorge que el mismo día que tú estabas ingresando al área de Terapia Intensiva en el Seguro Social, la noticia de la muerte del Obispo Samuel Ruiz, también daba la vuelta al mundo, el ahora obispo reconocido como “el obispo de los pobres”. Te cuento que finalmente dejo de hacerle sombra a un buen número de colegas que realizan su parecida labor pastoral, solo que sin mirar a los pobres y desde una trinchera cómoda…

“El Zancudario”, o mejor dicho, El Centro de Investigación que está regulado por la Organización Mundial de la Salud, patrocinado por Bill Gates y que es único en el mundo que se encuentra en el Ejido Hidalgo de Tapachula y que iba a estar en Brasil, sigue siendo el dolor de cabeza para el nuevo paso de Ferrocarriles del Istmo de Tehuantepec, ya que este centro de investigación, dedicado al estudio del “zancudo”, no ha podido ser removido para que pasen las nuevas vías del tren pero, junto con esto, las obras ferroviarias están paralizadas por razones que hoy no te puedo contar…

Te cuento que Alejandro Sanz está estrenando una canción dedicada a una mujer madura (Lola), una canción, un himno dedicado a todas las mujeres valientes; es sobre una muchacha que estudió carreras en los corredores, malgastó caricias por su vida, una de tantas que ha llenado pasaportes enteros con viajes y que finalmente, según la historia ha llegado él para cambiarle su tristeza y soledad para llevarla a donde él… También la canta con Joaquín Sabina y ya sabes…

Sabrás que este jueves tendríamos una comida en casa pero Alberto González Martínez, con quien acordaste que desayunaríamos la próxima semana, tuvo que viajar a un congreso de matemáticas al ser él, el titular en el estado de esta materia. Pues bien, la comida se canceló por esa razón y se pasó a la próxima semana. Así que los amigos Fernando, Pepe, Gil, Cheque, por supuesto, Joselino y los demás, ya están enterados, menos tú que no hubo tiempo y por esa razón te lo informo.

Sí Jorge, ingresaste al Seguro Social como hace 7 años, solo que ahora con un pequeño daño cerebral, una de esas sorpresas en donde descubrimos qué tan pequeños somos en el mundo. Desde el lunes estás en manos de prestigiados médicos del Seguro Social y desde cerca, a pocos metros, tu esposa Maru Solar ingresa a verte cada vez que se lo permiten, cada vez con una nueva ilusión, con una nueva esperanza porque te escucha hablar, reaccionas y respondes pero no pierde de vista que tu vida está en manos de Dios.

Jorge Avila Nuño, es un ícono de la Facultad de la Contaduría Pública de la UNACH, en donde ha hecho una carrera al lado de tantas generaciones que ha formado, se ha superado día a día académicamente y ha desarrollado dentro de la universidad una de sus pasiones; la escritura, plasmada en una revista que desde hace 20 años fundó: Es Amante del deporte, de la buena charla y por supuesto, de la buena mesa.

Desde hace casi 30 años conozco a Jorge Avila, me dio clases en la universidad, aunque yo no lo recuerdo con precisión, tal vez porque su materia no era mi fuerte (finanzas), nunca imaginé que pocos años después nos convertiríamos en grandes amigos y compartiríamos además de la mesa, la pasión por escribir, comunicar, discernir y claro, hacer polémica desde nuestras distintas trincheras.

Jorge Avila Nuño, es un hombre honorable que ha tenido una vida extraordinaria, en su álbum de la vida solo tiene amigos, compañeros de profesión, colegas, familiares y gente a la que respeta. Es por decirlo más simple, un hombre de paz, un humano que cuando habla sorprende porque lo hace para bien y no para mal.

Ese hombre está hoy en Terapia Intensiva del Seguro Social, ansioso, supongo por dejar la cama, desconectarse y volver a su vida cotidiana, sentarse en su computadora y escribir su “Apunten” del día, su columna de siempre en donde por cierto hace poco escribió como introducción “La mayoría de las personas tienen miedo a la muerte, porque no han hecho nada de su vida”.

Te debo la historia Jorge, pero te cuento todo esto para que cuando despiertes, no estés tan perdido. Y sí usted lo conoce, solo le pido una oración por él.

Para comentarios escríbeme a m orancarlos.escobar@gmail.com

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